Yo quiero dar una breve introducción a la siguiente historia.
Esta historia viene de la comunidad Judía Ortodoxa en Brooklyn, New York. Es
interesante de que a pesar de que yo escuche esta historia por primera vez hace
cerca de una década y no había pensado sobre ella por muchos años, me fue
enviada la última semana por dos personas diferentes, una desde New Jersey y una
desde Florida. He decidido compartir esta historia con usted. Esta historia fue
contada por primera vez en una cena para levantar fondos para Chush, una
escuela de necesidades especiales en New York, reuniendo a la comunidad Judía
Ortodoxa. Uno de los oradores en esa cena fue el padre de Shaya, un niño
con discapacidad de aprendizaje acerca del cual gira esta historia.
El
padre comenzó su disertación como tantos otros, alabando la escuela y la
dedicación del personal. Pero luego, el se fue en una tangente de tal manera que
toco las vidas de todos en aquel salón. "Todos sabemos que Dios es perfecto.
Todos creemos en esto. Pero yo le pregunto, mire a mi hijo. El no puede aprender
como otros niños. El no recuerda datos como otros niños. El nunca entenderá
cosas que ellos pueden entender. Miren a mi hijo y díganme, ¿dónde esta la
perfección de Dios?" La conmovida audiencia estaba sentada silenciosa,
mirando el dolor de un padre en angustia. "Yo creo," continuo el padre
suavemente, "que cuando Dios brinda un niño como mi hijo a este mundo, la
perfección que El busca no esta en lo que mi hijo podría hacer, sino en la
manera que las personas reaccionan a este niño." El padre luego contó esta
historia acerca de su hijo, Shaya.
Un domingo en la tarde, el y su
hijo estaban caminando por un parque donde los chicos Judíos Ortodoxos en el
barrio estaban jugando béisbol.
"¿Tu piensas que ellos me dejen
jugar?" pregunto Shaya.
El padre de Shaya conocía que su hijo no
sabía como jugar béisbol. Su hijo no podía jugar béisbol. Pero el tambien sabía
que estos chicos siempre habían sido bondadosos con Shaya. Si el como padre de
Shaya no hablaba por su hijo, ¿quien podría? Entonces camino hacia uno de los
chicos y pregunto, "¿Que tu piensas acerca de dejar a Shaya entrar en el
juego? "
El chico no sabía que decir. El miro a sus compañeros
alrededor por guía. No obtuvo ninguna. Finalmente el chico respondió, "Bien,
nosotros estamos cerca de comenzar la octava entrada y estamos perdiendo por
seis carreras. Yo no pienso que vamos a ganar este juego, entonces, ¿cual es la
diferencia? Le daremos un guante y el puede jugar en nuestros equipo detrás de
la segunda base. Lo dejaremos batear en la novena carrera."
El rostro
de Shaya se ilumino. Su padre le ayudo a colocarse el guante de béisbol y Shaya
se unió al equipo, jugando en el campo corto central. Pero las cosas empezaron a
cambiar. En la parte baja de la octava carrera, el equipo de Shaya anoto tres
carreras. Otra vez se reorganizaron en la novena carrera. Ahora en la parte baja
de la novena carrera, el equipo de Shaya tenia las bases llenas con dos fueras.
Fue el turno de Shaya para batear. Ellos nunca lo dejaran batear, pensó el
padre. Pero sin dudarlo, uno de los chicos grito, "Shaya, ¡te toca!" y le
ofreció el bate a Shaya.
Shaya nunca había sostenido un bate
anteriormente. Shaya camino hacia el plato. El lanzador se movió unos pasos mas
cerca y lanzo lentamente la bola para que Shaya pudiera hacer contacto. Shaya
giro el bate torpemente y fallo la bola por un amplio
margen.
"Esperen," dijo uno de los chicos. "Déjenme ayudarle.
Déjenme mostrarle como batear." este chico vino y se paro detrás de Shaya,
coloco sus brazos alrededor de el para que juntos estuvieran sosteniendo el
bate. El lanzador se movió unos centímetros mas cerca y lanzo la bola tan
suavemente como el podía. Los dos chicos balancearon juntos el bate y lograron
hacer contacto con la bola, golpeándola suavemente hacia el
lanzador.
"Corre, Shaya, ¡corre a primera!" gritaron los
compañeros de equipo de Shaya. ¿Correr a primera? Shaya, ¿¡corre a primera!?
Shaya nunca había corrido a primera en su vida. Pero Shaya comenzó a correr a
primera. Shaya no estaba siquiera a mitad del camino a la primera base cuando la
bola alcanzo los pies del lanzador. El juego estaba mas que terminado. El
lanzador recogió la bola. Ahora el tenia que elegir. El podía lanzar y poner a
Shaya fuera en primera y terminar el juego de esa manera o podía fácilmente
alcanzar a Shaya y poncharlo. Como quiera, el lanzador decidió terminar el juego
de una manera diferente. Tomo la bola y con todo lo que podía la lanzo tan lejos
como pudo sobre la cabeza del hombre de primera base hacia el fondo del jardín
derecho.
"Corre, Shaya, corre," grito el lanzador. El chico del
jardín derecho estaba cazando aun la bola cuando Shaya alcanzo primera.
"Shaya, ¡corre a segunda!" gritaron sus compañeros de equipo. Shaya
comenzó a correr a segunda, algunos de sus compañeros de equipo corrían con el.
Los corredores en las otras tres bases ya habían anotado. Ahora el juego estaba
empatado.
Shaya estaba a solo un cuarto de camino hacia la segunda base
cuando el chico del jardín derecho tuvo la bola. En vez de lanzar la bola a
segunda para ponchar a Shaya, el chico del jardín derecho tomo la bola y la
lanzo sobre la cabeza del chico de tercera base y fuera del
parque.
Cuando Shaya alcanzo segunda, el para cortos contrario corrió
hacia el, lo giro en dirección a la tercera base y grito, "¡Corre a
tercera!"
Shaya comenzó a correr hacia tercera y su equipo entero
vino hacia el campo y fue corriendo con el. Shaya alcanzo la tercera base. Ahora
todos los dieciocho chicos estaban corriendo detrás de Shaya.
"Shaya,
¡corre al principal! Shaya, ¡corre al principal!" gritaban todos. Shaya piso
el plato principal para alegría de dieciocho chicos. Ellos lo levantaron y
cargaron en sus hombros. El había anotado una carrera completa.
Shaya, el
chico con necesidades especiales quien nunca antes había jugado béisbol, fue el
héroe del juego.
Ninguno de nosotros conoce porque fue puesto en esta
Tierra. Muchos enseñan que parte de nuestro trabajo es intentar imitar la
perfección de nuestro Creador. Muchos de nosotros tenemos dificultad con
nuestros hijos. Algunos de estos niños tienen ADHD - Attention Deficit
Hyperactivity Disorder - (Nota: Trastorno Por Déficit De Atención /
Hiperactividad).
Algunos de ellos tienen otros problemas. Como quiera
nosotros y nuestros niños tenemos un propósito por el cual fuimos creados. La
mayoría de nosotros probablemente nunca sabremos cual este propósito es. Aun
así, yo quería compartir esta historia verdadera que tuvo lugar hace cerca de
diez años con usted: La historia de dieciocho niños quienes por un breve
momento, una tarde de domingo, en un campo de juego de Brooklyn, fueron capaces
de darnos un destello de la perfección de Dios.
Anthony Kane,
MD
ADD ADHD Advances
http://addadhdadvances.com/